Cuando necesito un poco de inspiración, recurro a una fuente que no me falla nunca, Outlander. En esta oportunidad, les cuento cuáles son mis escenas de sexo preferidas para excitarme. 

Ya les he contado en otra nota sobre Outlander, la serie que vengo siguiendo desde hace un tiempo y que suele servirme como fuente de inspiración. Esta ficción se destaca entre el resto de las series actuales por sus escenas de sexo que, sin caer en la vulgaridad, resultan muy estimulantes. Y las razones son muy sencillas: presenta un personaje femenino principal que se apropia de su sexualidad sin cosificarse y las relaciones sexuales son tratadas desde una perspectiva más cercana a la realidad para las mujeres.   

Personalmente, muchas veces prefiero mirar un capítulo de Outlander para excitarme con sus bellas imágenes de erotismo que pasar un largo rato eligiendo una porno. Además, a medida que van saliendo capítulos nuevos, me sorprendo con nuevas secuencias provocativas que llegan en los momentos más inesperados.    

En esta oportunidad, les dejo una pequeña muestra de las escenas más calientes de esta serie. De vez en cuando, me gusta recurrir a ellas cuando necesito un poco de inspiración a la hora de masturbarme. Existen muchas más, pero las que siguen son mis absolutas preferidas. Espero que mis descripciones les hagan la justicia que se merecen para que puedan entender por qué me resultan tan excitantes. 

Temporada 3 – Episodio 4: De las Cosas Perdidas / Of Lost Things

En este episodio, Geneva -la hija mayor de una familia noble y adinerada- chantajea a Jamie para que se acueste con ella antes de su matrimonio arreglado con el Conde de Ellesmere. El Conde es un viejo desagradable que le triplica la edad y ella quiere perder su virginidad con alguien joven, bello y viril como Jamie. ¿Quién podría culparla? Honestamente yo haría lo mismo.

Me encanta la manera en que la situación se va desarrollando sutilmente y la temperatura va aumentando de a poco. Al comienzo, pareciera que Geneva es quien dirige todo, ya que ella es la que está forzando a Jamie a desvirgarla. Sin embargo, luego su actitud cambia y vemos una Geneva más vulnerable. Es entonces Jamie quien termina guiándola para transitar con éxito su primera vez. 

Toda la secuencia sucede en secreto, ya que nadie en la casa puede enterarse de lo que va a ocurrir allí. Jamie ingresa a escondidas en la habitación de Geneva, en el medio de la noche, tal como ella le había ordenado hacer. Ella lo está esperando con su cabello negro suelto y usando un salto de cama muy fino, de color blanco. Geneva le ordena a Jamie desvestirse y él la obedece. Al principio, ella se gira con timidez para no verlo, como si la imagen le causara pudor, pero luego lo espía de reojo, curiosa, expectante. Jamie se da cuenta y le dice que puede observarlo quitarse la ropa si eso desea.

Un sirviente intentando complacer a su ama

Finalmente, él queda desnudo frente a ella y le pide permiso para tocarla; después de todo, Jamie es tan solo un sirviente intentando complacer a su ama. Ella asiente y él comienza lentamente a desatarle la bata. Geneva se encuentra nerviosa, pero excitada a la vez y le dice a Jamie que no sabe qué hacer. Solo está segura de que desea que su debut sexual sea con alguien joven, atractivo, atlético y dulce como él. Jamie le advierte que la primera vez puede ser algo molesta y ella le pide que le muestre cómo seguir.

Geneva apoya su mano tímidamente sobre el pecho de Jamie. Inmediatamente reacciona al contacto con su piel y se empieza a calentar a medida que continúa acariciando su torso marcado. Él hace lo propio, pasándole los dedos por la entrepierna para tocarle su concha virgen. Jamie intenta hacer que Geneva se sienta cómoda diciéndole que el sexo no le dolerá si él se toma su tiempo para cogérsela bien excitada. A continuación, comienzan a besarse y él le toca suavemente las tetas. Jamie le abre la bata, ésta cae al suelo y revela el cuerpo desnudo de la joven. Su piel blanca como la leche reluce de forma eclipsante y su mirada provocadora indica que ya está lista para entregarse y experimentar los placeres del sexo.

Geneva atrae a Jamie hacia sí y ambos van hacia la cama. Ella se recuesta boca arriba con las piernas abiertas y flexionadas, invitándolo a desvirgarla. Jamie se acomoda sobre ella y la pareja queda cara a cara, sin dejar de mirarse mutuamente en ningún momento. Él le chupa las tetas y pasa la lengua delicadamente por sus pezones rosados. Ella gime disfrutando del placer que recibe y vuelven a besarse con pasión arrebatadora. 

Descubriendo su sexualidad

Ambos frotan lentamente sus cuerpos, sintiendo con intensidad cada punto de contacto entre su piel. Ella se encuentra extasiada descubriendo su sexualidad, explorando el goce que el físico de un hombre le puede brindar, asimilando cada sensación. Le pide a Jamie que le permita tocar su chota y él accede. Ansía con todo su ser sentir ese pene duro y vigoroso entre sus manos, recorrerlo de punta a punta, apretarlo y frotarlo con sus dedos. Mientras tanto, Jamie sigue masajeando las tetas de Geneva y ambos se miran a los ojos todo el tiempo.

Luego Jamie penetra a Geneva, abriéndose paso a través de su concha virgen y ella lanza un grito ahogado de placer. Ahora Jamie le indica a Geneva que se mueva con él, a su mismo ritmo y ella obedece sumisa. La pareja coge divinamente; sus cuerpos calientes y entrelazados se mueven al unísono en una sincronía de garche perfecta. Ella recibe gustosa y con sus piernas flexionadas cada pijazo profundo que él le propina. Ambos jadean mientras él le da masa sin parar. Ella responde con un gemido a cada asestada de pija hasta que acaban juntos, explotando en un dulce orgasmo simultáneo. Ella está tan caliente que no puede dejar de acariciarse las tetas y le declara su amor. 

Inspiración Outlander Escenas de sexo

Temporada 1 – Episodio 10: ¿Un caso de brujería? / By the pricking of my thumbs 

La secuencia que voy a relatarles es la que da comienzo al capítulo. No es muy larga lamentablemente, pero cada cuadro es más cachondo que el anterior, no tiene ningún desperdicio. La escena inicia con Clare -nuestra protagonista- tendida sobre la cama, durmiendo. Ella comienza a agitarse y moverse en medio de una ensoñación. Todo se ve confuso y borroso. Su cuerpo desnudo se gira y retuerce entre las sábanas. Inhala y exhala profundamente, gime entredormida. Su pecho se infla con cada inhalación y sus pezones se endurecen.

Pronto nos damos cuenta de que sus reacciones no se deben a una pesadilla, sino a todo lo contrario. Clare está experimentando magia pura: su marido, Jamie, la está despertando con una sesión de delicioso sexo oral matutino. La cabeza de Jamie se encuentra disfrutando de la entrepierna de Clare. Le está comiendo suavemente la concha a besos, lamiendo cada rincón de sus labios, saboreando con delicadeza su clítoris. Clare va despertando a medida que Jamie le abre las piernas para acceder aún mejor a su vagina. El éxtasis la invade y comienza a gemir con más intensidad. Su cuerpo se estremece con cada lamida, la piel blanca como el marfil se le eriza. 

Clare toma a Jamie del cabello, le agarra la cabeza y la presiona sobre su concha mientras él sigue abocado a la tarea de chupársela con devoción. Clare pasa sus dedos por el pelo rojo y ensortijado de Jamie. Mientras tanto, él le toca las tetas, las masajea, siente sus pezones endurecerse ante cada roce de las yemas de sus dedos. 

La cima del clímax

De repente, alguien empieza a golpear puerta de la habitación inoportunamente. Están llamando a Jamie con demasiada insistencia. Clare hace un ademán, intentando decirle a Jamie que atienda el llamado, que puede interrumpir el sexo oral, pero él se niega rotundamante. Quiere seguir dándole placer a su mujer a toda costa hasta que ella llegue a la cima del clímax. Quienquiera que esté afuera puede esperar, Jamie no piensa parar hasta que Clare se acabe en su boca. ¿Hay algo que pueda calentar más a una mujer que esta actitud? 

Jamie arremete con más fuerza, lengüetea la concha de Clare vigorosamente, dispuesto a llevarla sin escalas a la gloria. Los gemidos de Clare se intensifican a la par de la lamidas de Jamie. Ella está se excita más y más. Retuerce las sábanas entre sus manos, se agarra del respaldar de la cama, gime, vibra, tiembla. Clare ondula su cuerpo rítmicamente a medida que el éxtasis se va apoderando de ella. 

El placer brota desde lo más profundo de su ser, se expande por cada centímetro de su cuerpo, la invade por completo. Finalmente, acaba en un orgasmo estremecedor con la cabeza de su marido entre sus manos, sosteniéndola firmemente contra su concha. Queda extasiada, rendida ante su marido en la cama, intentando recobrar el aliento. Felicitaciones, Jamie. Misión cumplida, hiciste realidad la fantasía sexual más cachonda de todas las mujeres.  

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