lunes, febrero 24, 2020

Mi nombre es Tefi. Soy una chica común y corriente, podría ser tu vecina de al lado, pero tengo una confesión que hacer: mi primer orgasmo fue a los 25 y, durante los años previos, fingí el placer sistemáticamente cada vez que tuve relaciones.

Mi primera vez fue a los 17, sentía mucha curiosidad como cualquier adolescente, pero también culpa y miedos. Afortunadamente acá no hubo ningún trauma o abuso. Mi dificultad tenía que ver exclusivamente con la educación que recibí, el modelo de lo que una chica bien tenía que ser: las chicas bien no andan experimentando por ahí, no cogen antes de casarse. Yo lo hacía y me sentía me sentía terriblemente culpable. Puede parecer cosa del siglo pasado, pero siguen existiendo familias donde el sexo es tabú y ese era mi caso.

Por supuesto, me daba muchísima vergüenza no acabar y lo oculté, no lo hablé con nadie. Al principio, le eché la culpa a mi inexperiencia y la de mi pareja, pensaba que a medida que tuviéramos más práctica, el orgasmo iba a llegar por sí solo, pero no pasó. Después, pensé que cuando pudiera independizarme y hacer mi vida sin rendir cuentas a nadie, iba a poder sentirme libre de verdad y experimentar el placer, pero no pasó tampoco.

Finalmente, decidí empezar una terapia con una sexóloga y hablar francamente de toda esa presión y expectativas, y el orgasmo llegó al fin.

En este blog, quiero compartir mi historia con el sexo para ayudar a otras personas que estén pasando por las mismas dificultades que tuve yo y también como parte de mi cambio de actitud. No quiero ocultar más mis deseos. El sexo es bueno, el sexo es sano, y lo más importante de todo, nunca es tarde para aprender a experimentar el placer.

Ad

Notas destacadas

NUEVOS RELATOS

Un poco de introspección – Vol 2

Hacer un poco de introspección y dejar volar la imaginación es altamente recomendable para dar rienda suelta a las fantasías y mejorar nuestra vida sexual.

Un poco de introspección – Vol 1

A medida que fui avanzando en la terapia, fue surgiendo la necesidad de hacer un poco de introspección. La idea era abordar los sentimientos de ansiedad y angustia que aparecían ante la idea de tener relaciones sexuales con alguien más. ¿Debía contarle al otro lo que me pasaba con el sexo o era mejor no mencionarlo?

La magia de lo inesperado

La magia de lo inesperado suele sorprendernos en los momentos menos pensados. Qué sensación increíble cuando eso nos sucede.

Derribando mis propios tabúes y prejuicios

Mis primeras sesiones con la sexóloga me resultaron incomodísimas. Ya desde el viaje en tren al consultorio, me recorría todo el cuerpo una sensación de ansiedad porque sabía que encarar esta terapia sólo tenía sentido si estaba dispuesta a ser realmente sincera y abierta para...

Se va la segunda

Mi primer orgasmo había llegado a mi vida recién a mis 25 años y me invadía una mezcla de emociones muy distintas. Por un lado, estaba feliz y aliviada, al fin lo había logrado, pero por otro, sentía mucha ansiedad por descubrir si iba a poder repetirse o si era cosa de una sola vez.